Escucharnos a nosotros mismos.

- 06/10/2016
Atardecer

 Dejar de seguir a los demás.

Foto: Sandra Samacá

 

Por: Diana Jaramillo

www.dianajaramillo.com

Escucharnos verdaderamente comienza con una decisión. Una honesta decisión de atender conscientemente aquello que nuestro Ser puede mostrarnos. Al estar presentes en nosotros mismos nos damos cuenta que las cosas no son como creemos, empezamos a desinflar nuestras interpretaciones de la vida y así podemos ver lo que realmente ocurre en ella, más allá de nuestros filtros.

Cuando dejamos caer nuestras ideas fabricadas acerca de cómo debería ser nuestra vida y la de los otros, permitimos que las cosas sean realmente como son. Al retirar los roles que inconscientemente les asignamos a los demás, nos damos cuenta que ellos no tienen el poder de hacernos sentir de una manera determinada, sino que somos nosotros quienes les hemos otorgado esa capacidad.

Al dejar de estar centrados en los demás podemos volver a escucharnos a nosotros mismos. Sin entretenernos con sus vidas abrimos campo a la posibilidad de tomar responsabilidad por la nuestra. Podemos así volver a ocupar el lugar que nos pertenece y retornar a nuestro propio centro.

Pero si creemos que los demás son quienes nos hacen sentir de una forma especial, o que nos pueden rescatar de nuestras propias situaciones, viviremos centrados en ellos, ocupados en cambiarlos, corregirlos, controlarlos, mantenerlos en nuestra vida o salvarlos de las amenazas que percibimos les acechan.

Incluso aunque creamos estar realmente ayudándolos, si no creemos que ellos pueden asumir su vida es que no creemos en nosotros mismos. No estamos asumiendo completamente la nuestra. Nos hemos distraído pensado que el sentido de nuestra vida es estar centrado en otro y asumirle su vida, lo cual no tiene sentido.

Si no sabemos cuál es el sentido de nuestra vida, seguramente tampoco sabemos qué sentido tiene la vida de los otros. Si nos detenemos y reconocemos nuestra ignorancia, en vez de querer darle un sentido a nuestra vida y a la de los otros, podemos pedirle a nuestro Ser y a la vida misma que nos muestre el sentido, su propósito.

Podemos abrirnos a ver más allá de nuestros esquemas personales. Podemos dejar de imponerle a la vida nuestro punto de vista.

Al no aferrarnos a ese punto de vista personal y limitado, las creencias acerca de lo que creemos necesitar empiezan a desvanecer. Nos damos permiso de no tener que tener la razón. De no tener que saber, ni controlar. De estar desorientados, de tener incertidumbre. En el reconocimiento de que desde nuestra perspectiva limitada no sabemos el proposito de las cosas, nos liberamos de nuestros propios condicionamientos de creer saber y nos permitimos ser inocentes y receptivos.

Libres de los pensamientos y sentimientos impuestos por nuestra personalidad podemos volver a experimentar la paz inmutable que reside en nuestro Ser.

Cuando liberamos esa pequeña perspectiva de vida volvemos a recordar que la grandeza del Ser es nuestro estado natural y podemos darle paso para que tome las riendas de nuestra vida.

La claridad y la confianza para andar cada instante viene como resultado de decidir ver aquello que nuestro Ser ve.

No tenemos que repetir más la misma lección para darnos cuenta que nosotros mismos somos el camino, que en nosotros se encuentran las respuestas que tanto buscamos en otros.

Contamos con la amorosa Fuente de amor que reside en nosotros, siempre ofreciéndonos una nueva oportunidad para que escuchemos y vivamos aquella lección pendiente aquí y ahora. Sólo estamos esquivando el regalo de luz que esa experiencia contiene en sí misma.

En este instante podemos decidir ir más allá de nuestras creencias limitadas, podemos decidir dejar de hacerle eco a nuestro punto de vista temeroso y abrimos al silencio interno.

Es en el silencio que por fin podemos escucharnos a nosotros mismos y reconectamos con nuestra esencia infinita.

Queremos llegar al Ser. Pero ya estamos en Él.

 

Simplemente entra en conciencia de ti.

¡Déjate Ser!

 

 

 

“Hoy no tengas miedo de eludir las voces del mundo. Sigue adelante con paso ligero más allá de su insensata persuasión. No les prestes oídos. Aquiétate hoy y escucha la verdad. Ve más allá de todas las cosas que no hablen de Aquel que tiene tu felicidad en Sus manos y que te la ofrece con calidez y amor. Escúchalo únicamente a Él hoy, y no te demores más en llegar hasta Él. Escucha una sola Voz hoy.”

 

- Un Curso de Milagros -

       

   

   

 

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